Malos Hábitos

la foto (3)

Había sido un día duro. Me moría por irme pronto a la cama así que le dije que no se preocupara, que se fuera ella con los amigos a tomar unas cañas y que se divirtiera, yo prefería acostarme pronto.

Un whatsapp avisándole de que me acostaba ya y mandándole un beso. Su contestación: “Vale, pero no olvides dejarme hueco en la cama para cuando vuelva. Te quiero. Besos”

Apenas toco la almohada me quedo dormido profundamente. Sueño. Siempre sueño y siempre recuerdo lo que sueño.

Me despierta un movimiento en el colchón  Es ella. Son las 3:30 am. Su cuerpo desnudo se pega a mi espalda bajo las sabanas. Me muevo ligeramente para acoplarme mejor y contactar lo máximo posible con su piel. Noto sus labios en mi cuello. Me encanta que haga eso y ella lo sabe. Su mano se desliza por mi costado hasta llegar a la cadera, ahí cambia el rumbo y baja hasta encontrar mi miembro. Su cuerpo caliente pegado al mio ya ha hecho el trabajo previo. No necesita hacer nada más. Estoy ya más que apunto. Ladeo la cabeza para poder besarla. Un sabor mezcla de cerveza y gin-tonic inunda mi boca a medida que su lengua se abre paso por ella. Se separa ligeramente de mi para que pueda ponerme de frente a ella. Pero no es eso lo que quiere. Esta boca arriba y con las piernas abiertas. Me coloco sobre ella. Con una mano me araña la espalda mientras con la otra agarra fuertemente una de mis nalgas y me empuja para que la penetre lo más adentro posible. No resulta difícil.  Está empapada. Está claro que venía totalmente excitada y con una sola idea en la mente.  Su cabeza se echa hacia atrás y suspira. Empiezo suavemente pero al poco baja sus dos manos para marcarme un ritmo más frenético  Embestidas cada vez más fuertes y más rápidas. Una melodía de gemidos y respiraciones entrecortadas cubre los pocos ruidos que llegan aun de la calle. Su espalda se arquea. Sus músculos se tensan. Sus uñas se clavan. Unos segundos después yo llego también al orgasmo. Me tumbo a su lado. Se abraza a mí con su cabeza en mi pecho. Su mano acaricia mi cuerpo de arriba abajo.

-¿Sabes? Desde que lo dejé, solo echo de menos el cigarrito de después.

Le sonrío. -Chica mala. Tendremos que hacer algo para evitar que vuelvas a esos malos hábitos.

-¿Y que se te ocurre?- su voz suena juguetona.

-Pues se me ocurre que si empalmamos uno con otro, no tendrás tiempo a que te den ganas de fumar.

-Uhm. Buena idea. ¿Estás listo?

Esta vez no hay ni un ápice de duda en su voz. Quiere más y lo quiere ahora. Apenas su lengua toca mi cuello ya estoy de nuevo preparado. Se sube encima de mí. Un suave movimiento y ya está cabalgándome…

Y así enganchados el uno al otro, desnudos sobre la cama, nos descubre el sol de la mañana.

Ha sido una gran noche. Va a ser un gran día.

 

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